Take the long way home

 

Lo que voy a decir, no está muy bien visto en los círculos musicales en los que me muevo: me gusta Supertramp. Ya está, ya lo he dicho.

Tengo casi todos sus discos hasta Breakfast in America. A partir de aquí, empezaron a aburrirme (y yo creo que a aburrirse). Los que conocéis a esta banda, sabéis que tiene dos corazones que bombean la sangre que corre por sus venas: Rick Davies y Roger Hodgson. Es curioso cómo se conocieron estos dos músicos. Sin entrar en muchos detalles, fue por un anuncio que Rick puso en Melody Maker en agosto de 1969 al que Roger respondió. Primero se llamaron Daddy y poco después cambiaron el nombre por el de Supertramp. Grabaron un par de discos que pasaron sin pena ni gloria y hasta 1973 no tuvieron las banda definitivamente formada. Un año después editaban Crime of the century y empezaba la época dorada.

Antes de que se levantaran las cuatro torres que hay más allá de la Plaza de Castilla en Madrid, en esos terrenos estaba la Ciudad Deportiva del Real Madrid. Allí estaba el Pabellón, que era donde el equipo de baloncesto jugaba sus partidos. Pero también era el lugar donde se celebraban los mejores conciertos en la capital. Allí vi a Supertramp en 1980´en un emocionante concierto, días antes de su actuación en París que se grabaría para sacar aquel famoso doble LP en directo.

Tres años después, por problemas con la mujer de Rick Davies, a la sazón manager del grupo, Roger Hodgson dejó la banda y comenzó una carrera en solitario que no ha despertado mi interés. Por su lado, Rick Davies continuó con Supertramp hasta 2002, pero tampoco me tocaron la fibra en esa etapa. Así que pasé de los dos corazones cuando quisieron funcionar por separado. En varias ocasiones han intentado reunirse de nuevo, pero unas veces por Rick y otras por Roger, no ha sido posible.

Pero los he vuelto a ver por separado. En octubre hará un año que tuve la suerte de poder contratar a Roger Hodgson para un concierto memorable en Valladolid acompañado por la Orquesta Sinfónica de Castila y León y recordé aquellas emociones del concierto de 1980. Sin embargo, eso no lo consiguió el concierto que dio Supertramp en el Palacio de los Deportes de Madrid dentro de la gira 70-10 que conmemora el 40 aniversario del grupo. Buen sonido, buena banda (aunque Rick Davies se equivocó en el primer tema y tuvo que empezar de nuevo), buenas canciones… pero nada de emoción. A ver si estos dos se ponen de acuerdo de una vez y encuentran juntos el camino de regreso a casa para transmitir aquellas emociones que nos hicieron disfrutar durante sus años dorados.

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